OPERACIÓN “BEATO”

 

Detalles del robo del Beato de la Seu d’Urgell

El Beato de la Seu d’Urgell, fue robado del Museo Diocesano de la Seu d'Urgell el 29 de noviembre de 1996 por dos encapuchados que, tras reducir a una empleada con un aerosol, rompieron la vitrina de seguridad que protegía al ejemplar y se lo llevaron. Según la Guardia Civil, una tercera persona les facilitó la huida.


La resolución de la trama


Después del robo, se encontraron indicios que en Barcelona había una persona que podía estar implicada en el robo del códice. Era un hombre que decía ser francés, se ganaba la vida dando clases particulares de inglés y, aseguraba ser experto en arte medieval. Lamentablemente, cuando se creía que el cerco sobre este individuo se había estrechado, resultó que hacía días que se había marchado de su residencia.

A través de una investigación, se logró dar con su paradero en Valencia. Se estableció sobre él una vigilancia permanente y se  descubrió que, a diario, deambulaba por pubs y ambientes gays de Valencia. Un agente, con amplios conocimientos en arte medieval e inglés (idioma en el que se desenvolvía habitualmente el sospechoso) se infiltró en estos ambientes. Una vez el agente infiltrado entabló amistad con el sospechoso, la información que le sonsacó fue fundamental para la recuperación del códice. Con estos datos y con los obtenidos por otras vías de investigación, que el resto del grupo del Patrimonio Histórico de la Guardia Civil, paralelamente llevaba a cabo, un buen día se realizó la explotación de la operación. Se efectuaron diversos registros en los lugares y domicilios que el sospechoso visitaba fuera de sus horas de ocio. En uno de los lugares que se registraron se halló el códice.

La obra se recuperó en la consulta de un psiquiatra de Valencia. El valor, según las estimaciones de los expertos, en el mercado negro, podría haber alcanzado los 18 millones de euros. La investigación no había finalizado. Se había detenido al organizador del robo y a otros encubridores o receptadores, pero no a los autores materiales. Las pesquisas sobre un compañero sentimental del organizador detenido en Valencia llevaron hasta Tarragona, donde se capturaron a los autores materiales. En las amplias declaraciones de estos últimos detenidos, se supo que habían sido contratados bajo la promesa, que nunca se llegó a cumplir, de percibir una importante cantidad de dinero cuando se efectuara la venta del códice a un coleccionista.Tras la recuperación y posterior entrega del Beato al Obispado de la Seu d'Urgell, se comprobó que faltaba una página, concretamente, la que anunciaba el inicio del Apocalipsis. Con toda seguridad, los autores del robo, enviaron esta página al posible comprador de la obra, para demostrarle de este modo que tenían el manuscrito original en su poder. Se recuperaron otros importantes libros medievales sustraídos en centros religiosos de Cataluña. Algunos de los libros robados no fue posible recuperarlos, puesto que el organizador de los robos, los había entregado a una prestigiosa sala de subastas internacional, y esta a su vez los había subastado, perdiéndole la pista.

Un detalle curioso de la controvertida personalidad del detenido fue que cuando en las dependencias de la policía se le permitió hojear el códice recuperado, antes de tocarlo, se puso celofán en los dedos. El motivo por el cual actuaba de este modo, no era para evitar dejar plasmadas sus huellas en el libro, sino para que la grasa de sus dedos no manchase la obra y con el tiempo la deteriorase. El cerebro del robo fue a la cárcel en Lleida y, se convirtió en una pequeña celebridad en este lugar: daba clases de inglés a los reclusos y publicaba relatos y poesías con las que llegó a ganar premios literarios. Pero un día, logró fugarse...