“Otrosi mandamos, que todos los libros de los Cantares de Miraglos e de Loor de Sancta Maria sean todos en aquella eglesia ó el nuestro cuerpo fuere enterrado, e que los fagan cantar en las fiestas de Sancta Maria e de Nuestro Sennor. Et si aquel que lo nuestro heredare con derecho e por nos, quisiere auer estos libros de los Cantares de Sancta Maria, mandamos que faga bien e algo por end a la eglesia dont los tomare porque los aya con merced e sin pecado”.
De esta manera expresaba el rey Sabio el deseo de otorgar a los códices de las Cantigas de Santa María, un lugar destacado y absolutamente preferente entre su legado.
Las Cantigas de Santa María, constituyen un texto poético con unos 400 poemas dedicados a la Virgen María, que en su mayoría cantan sus milagros.
Sin duda, las Cantigas, constituyen la obra más importante de la miniatura gótica española, y uno de los capítulos más destacados del arte español.
La música, acompaña también a los poemas, por medio de la representación de músicos y sus instrumentos, constituyendo estos últimos uno de los capítulos de la enciclopedia del saber alfonsí y uno de los manuscritos europeos más importantes por sus imágenes en la historia de la música medieval. Desde la vertiente musical, está considerada como la colección de música cortesana monódica más importante del siglo XIII. Alfonso X El Sabio, heredó de su padre, Fernando III, su Capilla musical, que reunía intérpretes y compositores de varias culturas y que formaron parte de la corte alfonsí, al igual que su Escuela de Traductores o scriptorium regio.
Muchas ilustraciones del manuscrito han sido de importancia capital para la organografía española, puesto que se aprecian los instrumentos del siglo XIII: organistrum, salterio, laúd, viola de arco, rebec, cítara, arpa, trompa, trompeta, castañuelas, cornamusas, dulzainas y muchos otros; lo que ha permitido investigar cómo se ejecutaban estos instrumentos, reproduciéndolos para tocar su música.
Pero, para valorar su calidad pictórica y su preciosismo, hay que acudir a la visión minuciosa y a la fotografía detallada. La técnica con la que se pintó el Códice Rico es la propia de un miniaturista en el sentido moderno del término. No es la iluminación, tan frecuente en la ilustración parisina e inglesa contemporáneas. Aquí se pinta sobre el fondo blanco del pergamino y éste colabora en los efectos tonales del conjunto. Las pinturas de nuestro códice no utilizan nunca colores planos sino muy matizados y en los efectos volumétricos de las figuras, con auténticos escorzos tridimensionales, participan directamente los tonos blancos del fondo que los pintores utilizan con plena conciencia.
Además, el Códice Rico, fue concebido como conjunto, como objeto artístico total, destinado a ser exhibido, abierto y colgado en un atril, en la capilla de palacio o en la biblioteca regia. La obra, es el resultado de un diseño elaborado, y no pudo ser obtenido sino tras un proceso de creación y elaboración por parte de un artista plástico -un pintor- con gran sensibilidad visual. En el Códice Rico de las Cantigas, se aprecia una yuxtaposición entre el texto y la miniatura, pues la organización de las páginas del texto no se intercala en absoluto con las miniaturas.
La belleza de este manuscrito alcanza cotas de exquisitez difícilmente comparables, quedando perfectamente articuladas en sus páginas poesía, música y pintura. La filología, la historia, la arquitectura, las artes suntuarias, el armamento, la codicología, la musicología, la ingeniería naval, el teatro litúrgico o la pintura, se hacen presentes en este códice.
La pericia de los iluminadores que trabajaron en estos folios, y el grado de documentación gráfica que tuvieron a su alcance para ejecutar con perfección arqueológica aspectos tan variados como las vestimentas, los utensilios y materiales de construcción, el armamento, la iconografía naval, el mobiliario, y un largo etcétera, nos sigue dejando en la actualidad absolutamente perplejos.
Como manuscrito iluminado, las Cantigas de Santa María, constituyen la primera historia dibujada de la península ibérica, y uno de los primeros ejemplos del cómic en Occidente, anticipando recursos de sintaxis de la imagen como continuidad cinematográfica de espacio y tiempo, que tardarían siete siglos en volver a desarrollarse.
CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA:
• Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial, Ms. T-I-1
• 512 páginas
• Siglo XIII
• Formato: ± 500 x 355 mm
• Encuadernación en piel con herrajes
• Más de 1200 imágenes
• 196 cantigas