
En el Antiguo Egipto faraones, nobles y sacerdotes encargaban la ilustración de manuscritos que contenían oraciones e instrucciones sobre cómo deberían comportarse los difuntos en el más allá.
Después, durante años, escribas y miniaturistas, copiaron e iluminaron códices y manuscritos. En su afán de legarnos la historia se entregaron a la ejecución de magníficas obras de arte.
Notarios de excepción, gracias a su trabajo, fue posible la trasmisión de la cultura clásica en todos sus ámbitos del saber de la época: teología, historia, literatura, arte, derecho, gramática, cosmología, ciencias naturales, etc.
Lumenartis, tiene la misión de seleccionar aquellos tesoros bibliográficos qué por su importancia histórica, artística y/o científica merezcan estar al alcance de un público más amplio, reproduciendo todos los detalles de la obra que permitan percibir detalles como el tacto, olor, imperfecciones del pergamino, encuadernaciones artesanales, …







